viernes, 18 de agosto de 2017

chucrut hecho en casa

Este año tenía pensado hacer varias entradas por mes, pero mi energía creativa se ha desviado por otros caminos. Las cosas que nos pasan en la vida, sin que las planeemos nos van guiando y este año me han llevado a investigar sobre lo que comemos.  

A pesar de que se habla mucho sobre probióticos y la importancia de mantener una flora intestinal sana, nunca me había puesto a pensar demasiado en ello. Sabiendo que los antibióticos matan además de las bacterias patógenas, las bacterias que nos son necesarias para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, si me preguntabas qué hacer para mejorar la flora intestinal lo único que se me venía a la mente era tomar yogurt. Pero pensando en el yogurt que se vende hoy, leyendo las etiquetas, la verdad tengo mis dudas sobre los beneficios de todos esos ingredientes que nada tienen que ver con el yogurt natural. Entonces me puse a investigar sobre alimentos beneficiosos para la microbiota intestinal y entre otras cosas llegué al chucrut. 

El chucrut no es otra cosa que repollo fermentado. Es tan fácil de hacer que aprovechando la época de repollos me decidí a probar. No tenía claro si me iba a gustar, nunca antes lo había probado, pero me encanta experimentar. 

Vamos a necesitar solo dos ingredientes:

• un repollo (puede ser blanco o morado)
• sal (si es sin refinar, mejor)

Además vamos a utilizar un cuchillo filoso, una tabla para cortar, una balanza de cocina, un bol y un recipiente de vidrio con tapa, si es hermética mejor. 






Descartamos las hojas exteriores del repollo y lo cortamos en cuatro para que nos quede más fácil. 




Luego comenzamos a cortar en tiras lo más finitas posibles. 




Cuando tenemos todo el repollo cortado en tiras lo pesamos. Por cada kilo de repollo se ponen 15 gr de sal. 




Se puede dejar reposar un poco hasta que comience a soltar líquido, luego hay que amasarlo con las manos durante un rato en que seguirá desprendiendo líquido.




Cuando haya soltado bastante líquido lo ponemos en el recipiente de vidrio o cerámica apretando bien con una cuchara o lo que tengamos.  




Todo el repollo debe quedar tapado por el líquido, si falta un poco de líquido se le puede poner un poco más de agua con sal. Para taparlo tenemos dos opciones; lo mejor y más fácil sería que el recipiente tuviera un cierre hermético para que no le entre aire, si no lo tenemos conviene taparlo con algo, como un plato y ponerle un peso encima, lo importante es que el repollo quede cubierto por el líquido. 




Y ya llegamos a la parte en la que solo hace falta tener paciencia. Dejamos el recipiente en un lugar fresco y oscuro por unas 4 a 6 semanas. Puede suceder que haya burbujitas o si el recipiente no es hermético que se rebase un poco de líquido, esto es normal y quiere decir que la fermentación está teniendo lugar. 

Una vez pasado el tiempo necesario es hora de ver cómo quedó nuestro chucrut y probarlo.




A mi me encantó, tiene un sabor ácido y un poco picante y una textura crujiente que me sorprendió. He comido bastante y tengo que decir que se digiere muy bien, al principio tenía mis dudas. 

En la foto está formando parte de una ensalada con rúculas y y lechugas que salieron directamente de la huerta voladora al plato. 



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