viernes, 30 de septiembre de 2016

un vestido

Cuando era niña me encantaba dibujar mujeres de papel, recortarlas y luego diseñarles ropa. Recuerdo haber tenido algún libro que traía la muñeca y la ropa para vestirla, pero a mí me gustaba mucho más dibujar mis propias mujeres y vestirlas según mi imaginación.

No solo jugaba a hacer ropa de papel, mi abuela paterna era modista y solía guardarme retazos de tela. Regresaba a casa feliz con mi bolsa de retazos. Con ellos diseñaba ropa para mis muñecas de acción (algo parecido a las barbies)

Más adelante, fantaseaba con saber hacer ropa y poder confeccionar lo que se me ocurriera sin tener que depender de lo que había en las tiendas.

El tiempo fue pasando y dejé de lado mis actividades y fantasías costureriles para dedicarme a estudiar, pero cada tanto, me daban ganas de saber hacer mi propia ropa (sobre todo cuando no encontraba algo que me gustara o que fuera diferente).

Por suerte, cuando uno se hace grande y va madurando, vuelve a conectarse con lo que realmente le interesa, o al menos fue eso lo que me fue pasando a mí. De a poco, a lo largo del tiempo, me he reencontrado con las telas y las agujas y he logrado hacer alguna de las prendas que me visten. Quiero que mi ropero tenga cada vez más ropa hecha por mi. Es que a esta altura ya veo el hacerme ropa como una forma de expresión y me resulta muy gratificante, a veces, necesario.

Suelo reciclar mucho, en mi familia antes de deshacerse de una prenda, me la muestran a ver si la quiero para reutilizar. A veces no me da el tiempo para procesar todo lo que me dan, así que a su vez termino donando. Pero en esta ocasión decidí hacerme un vestido a partir de una tela nueva. Porque cada tanto, voy a la zona de telas que está en el centro y miro un poco que hay. A veces veo alguna tela que me gusta y zás. No es fácil, porque en Montevideo no hay mucha variedad, pero algo se encuentra.

Los moldes los hago a partir de ropa que ya tengo y los voy modificando. No sé nada de moldería pero esta técnica me funciona para las cosas sencillas que voy haciendo.

 

vestidoLa tijera antigua era de mi abuela materna y el alfiletero un obsequio de María, de Cosas de Juana.

 

Esta máquina me acompaña hace muchos años. Es una de esas hogareñas que aún venden en Carlos Gutiérrez y me ha salido muy buena. Tiene muchos kilómetros de costura en su haber. Hasta para coser papel la uso (Como los metros de cartulina que se convirtieron en cortina).

 

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El vestido quedó así. Es de una tela algo elastizada, ni muy fina ni muy gruesa, así que me sirve para usar tanto con un buzo por abajo o solito si hace más calor.

 

vestido3La ovejita insistió para salir en la foto, dice que nunca la he mostrado. Un día de estos te cuento más sobre ella. 

 

Quería hacerle algún detalle especial y me acordé de las clases de bordado con María, así que decidí poner en práctica algo de lo aprendido y me puse manos a la obra.

 

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Sencillo nomás, el punto nudo por doquier, de una zona de mayor concentración a una casi sin nada.

 

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No tengo una mejor foto del vestido terminado y en su lugar, pero creo que con esta te podés hacer una idea.

 

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