martes, 20 de julio de 2010

pero no todo es tan lindo

Lo cierto es que volví bastante preocupada. Año a año se nota un aumento de la actividad turística (incluso en invierno) y un “quedarse atrás” de aquel primitivo pueblito de pescadores. No niego que esto pueda haber traído consigo muchas cosas buenas, pero hay que tener cuidado. Punta del Diablo es un lugar pequeño con una costa poco extensa pero en la que alternan amplias playas de arena con zonas rocosas y pequeñas playas resguardadas, todo esto está en peligro debido al aumento desmedido de la población, sobre todo en verano. El ecosistema no está pudiendo absorber el impacto, la playa está desapareciendo. Hacía dos años que no iba y realmente noté la diferencia.

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Al problema de la gran presión que ejerce sobre el sistema la enorme afluencia de gente en verano, se suma y es parte, la carencia de una red de saneamiento. Sobre este tema hay una nota muy interesante en La Diaria.

Por otro lado pienso que hay una falta de respeto y amor por el lugar, o al menos un “no pensar” en las consecuencias de  nuestros actos.

Construir sobre las dunas y circular sobre ellas en cuadriciclo las destruye y esto también es parte del problema, las dunas cumplen una función, sin ellas el mar avanza con mayor rapidez sobre la costa.

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También tenemos el eterno problema de la basura que ha alcanzado hasta los lugares más recónditos…

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Es muy triste ver esto.

Pero aún más triste es ver los perros abandonados.

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Hasta hace no tantos años, no había casi perros en este poblado. Desde el último boom turístico he notado año tras año un aumento considerable en la cantidad de perros. Hablando con gente de la zona me contaron de magníficos turistas que tiene la costumbre de tener “mascotas de verano” para entretener a sus niños y que al finalizar su estadía no tienen ningún prurito en dejar al animal abandonado. No se trata únicamente de un problema de humanidad (que lo hay y es lamentable), sino también de un problema sanitario. Sería bueno que las autoridades pensaran en alguna solución y no me refiero a “la perrera” sino más bien a educar y promover un trato digno a los animales, así como castraciones y acciones por el estilo.

2 comentarios:

  1. muy buena esta "entrada"...un tema con muchas aristas, ¿cuotificar o topear el ingreso de turistas? la resistencia del ecosistema a la presion demografica estival esta forzada al limite...
    Sin duda hay una omision que peca con el libertinaje de las autoridades pertinentes (llamese DINAMA, Ministerio de Turismo, IMR, Perfectura)...para por un tema de reglamentacion y de hace cumplir los reglamentos, porque la educacion y los valores (que aprendiamos de chicos) brillan cada vez mas por su ausencia y depende de este tipo de notas hacer visible el problema para revertir la tendencia.

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  2. Realmente es un tema para atacar desde vairos frentes, pero a la vez creo que se origina en una sola cosa, una gran falta de respeto. Respeto por el lugar, por la naturaleza, por los animales, por la gente que vive todo el año allí y por los que vendrán después...
    Es una lástima.

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